La inflación en Venezuela continúa sin freno y golpea cada vez con más violencia los bolsillos de las familias. Los alimentos más básicos se han convertido en bienes de lujo, que escasean en los mercados y son carísimos. Pero además, los productos de higiene personal han sufrido aumentos significativos en sus precios. Para dar un ejemplo, comprar una simple hoja de afeitar descartable puede significar cinco meses de trabajo.
Una sencilla maquinita de afeitar puede conseguirse en Venezuela a 4.500.000 bolívares. Esto significa cerca de cinco salarios mínimos, según informó este jueves el diario El Nacional.
Otro ejemplo que ilustra el drama de la hiperinflación en el país caribeño es la leche en polvo para bebés. Una lata de 400 gramos cuesta alrededor de 6.100.000 bolívares, esto es, al menos seis sueldos mínimos.
El 30 de abril, el presidente Nicolás Maduro anunció un aumento del salario mínimo, que pasó de 392.646 bolívares a 1 millón. El incremento coincidió con la intención de "reconvertir" la moneda local, sacándole tres ceros. La reforma iba a ponerse en marcha el 4 de junio, pero a última hora el gobierno decidió postergarla para agosto.
La postergación se decidió después de evaluar una propuesta de la Asociación Bancaria de Venezuela, que planteó al presidente Nicolás Maduro ampliar el plazo a 90 días para hacer las pruebas necesarias para los nuevos billetes.
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además, el FMI prevé una subida del 700% (estimación aproximada, ya que el gobierno de Venezuela no ha publicado cuentas oficiales) al 14.000%,recordando así a la hiperinflación ocurrida en Alemania en el siglo XX.
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