El Rolls Royce de la gastronomía española", en palabras del cocinero José Andrés, ya puede degustarse en Estados Unidos sin necesidad de introducirlo de contrabando en los equipajes o hacérselo enviar por correo desde España, como los aquejados de la morriña pata negra llevan haciendo desde hace años. A partir de ayer, la empresa Fermín USA --formada por la casa de embutidos basada en La Alberca (Salamanca) Fermín, la firma estadounidense Rogers International y el reputado chef español José Andrés-- distribuye por primera vez en EEUU jamón ibérico. Además, dos de los diez mataderos inscritos en la Denominación de Origen Jamón de Teruel ya han iniciado los trámites para conseguir la misma homologación que posee la firma salmantina, según confirmó ayer su presidente, Enrique Bayona. "Lo que ha logrado Fermín es un eslabón importante y aspiramos a seguir sus pasos", reconocía Bayona.
Varios secaderos de la provincia turolense, sin embargo, ya gozan de adaptación a las exigentes normas norteamericanas, que impone numerosas y complejas trabas sanitarias y de seguridad alimenticia. "Estamos en el camino, pero la burocracia lleva un tiempo y también es necesaria una inversión", explicaba Bayona.
La penetración en el mercado estadounidense es, junto con el de China, el objetivo de los jamones españoles. Tras más de cuatro años de duras negociaciones, China y España firmaron el mes pasado un acuerdo que permite la entrada de carne de cerdo y derivados al gigante asiático. China exige que la curación no sea inferior a 300 días, lo que abre la puerta al jamón ibérico y se la cierra a los embutidos. El cerdo es la base de la dieta china, pero no hay en el país costumbre de consumir productos curados.
Elena Gonzalez Prado