Pagar impuestos es una obligación ineludible para todos los ciudadanos, pero el esfuerzo que supone para los ourensanos abonar las tasas de los tributos estatales es cada año mayor. Así, tras el bajón en la recaudación que se registró durante los años de la crisis, la provincia encadena varios ejercicios de repunte, resultado sobre todo de la mayor recaudación en impuestos como el IRPF y el IVA.
Así lo evidencian los datos de la Agencia Tributaria, que ha recopilado ya los números correspondientes a los meses comprendidos entre enero y julio de este año. Según esos informes, los residentes en Ourense han abonado ya 291 millones de euros, una cantidad que supone un 7,4?% más que la que se había recaudado hace un año.
Hay que recordar que durante todo el año pasado los ourensanos ya se habían dejado 450 millones de euros en concepto de impuestos, cantidad que había superado en un 7,2 % a la del 2016. Todo apunta a que a corto plazo se mantendrá la tendencia alcista, y que se superarán, al cierre del 2018, los millones recaudados en 2017.
Y lo que más ha pesado para estos resultados ha sido el incremento en lo que se percibe por algunos tributos. El Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas, IRPF, que grava las rentas de los residentes es, con diferencia, la tasa que más dinero aporta a las arcas del Ministerio de Hacienda. Así, el pasado mes de julio los ourensanos pagaron 67 millones euros en este concepto, frente a los 62.616 que se habían abonado hace un año. Ya que en este impuesto no se han producido en los últimos meses variaciones, el incremento parece deberse a la mayor incorporación de trabajadores al mercado laboral.
También en el IVA, que grava el consumo y que, por lo tanto, todos los ciudadanos abonamos de forma indirecta cuando compramos algo, se han registrado incrementos en los últimos doce meses. Por este concepto el pasado mes de julio se recaudaron en Ourense 36,3 millones de euros, frente a los 34 de julio del año pasado. Es evidente que esto es reflejo de un incremento en el consumo, que cayó a mínimos durante los años en los que había más paro y recesión. Ahora la capacidad de compra parece estarse recuperando, y con ella el beneficio a mayores para el Gobierno central.
Así las cosas, cada ourensano ya se ha dejado este año, como media, 540 euros en concepto de impuestos, y eso que no todos los capítulos tributarios evidencian resultados en positivo. En este sentido, se ha detectado una evolución en negativo del impuesto de sociedades -una tasa que puede verse como un termómetro de la salud empresarial de la provincia-. Así, en julio del 2017 las contribuciones por este capítulo ascendieron a 3,1 millones de euros, cantidad que no deja de ser casi testimonial frente a las que se recaudan por otros impuestos, mientras que este año, apenas si han sido 1,8 millones los que han abonado las empresas que tienen actividad en la provincia.
En resumen, con la crisis se recaudan menos impuestos, por lo tanto también hay más recortes. Durante la crisis hay más personas paradas y por lo tanto menos personas contribuyen al IRPF. También durante esa época se consume menos, por lo que también la recaudación del IVA baja.
En resumen, con la crisis se recaudan menos impuestos, por lo tanto también hay más recortes. Durante la crisis hay más personas paradas y por lo tanto menos personas contribuyen al IRPF. También durante esa época se consume menos, por lo que también la recaudación del IVA baja.
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