Las plantas españolas de coches pierden 85.000 pedidos en un otoño convulso
La crisis del diesel y los cambios del mercado recortan la produnción hasta final de año.
Conforme a lo que hemos dado en clase esta noticia es un claro ejemplo de la ley de la oferta y la demanda( es el principio básico sobre el que se basa una economía de mercado. Este principio refleja la relación que existe entre la demanda de un producto y la cantidad ofrecida de ese producto teniendo en cuenta el precio al que se vende) ya que si no hay demanda de coches la producción baja lo que conlleva un recorte de personal ya que no hacen falta tantas personas para construir los coches.Las personas quedan en paro( personas que queriendo y pudiendo trabajar no encuentran trabajo).
La
industria del automóvil está en crisis(Situación grave y decisiva que pone en peligro el desarrollo de un asunto o un proceso): Caen sus líderes (Ghosn, al frente de Renault; Winterkorn, de
Volkswagen; Zetsche, de Mercedes) y cae un mercado que ha empezado a
dar bandazos.
Dicen
los entendidos del sector que es la
primera vez que el consumo de coches se retrae en un contexto de
crecimiento económico.
Lo que está pasando tiene un nombre. Se llama incertidumbre,
y ya está empezando a tener consecuencias en las fábricas españolas
de automóviles, que de aquí a final de año dejarán
de producir 85.500 vehículos de los que tenían programados para
el cierre del 2018.
Los
ajustes del mercado impactan de forma directa en Galicia,
en donde el grupo
PSA,antígeno prostático especifico, acaba de aprobar un expediente
de regulación temporal de empleo para el centro de Vigo.
Afectará solo a 450 de los más de 6.500 trabajadores en plantilla,
y provocará una pérdida de actividad que el grupo estima en 16.000
unidades de dos modelos (Peugeot 301 y Citroën C-Elysée) que
patinan en el mercado. Pero, además, la factoría gallega ha tenido
que suspender durante varias semanas la actividad por diferentes
circunstancias relacionadas con la falta de componentes.
Ajustes
obligados
Este problema, el del desabastecimiento
de piezas o motores, está también en el origen de ajustes como los
que están en marcha en la planta
de Volkswagen en Navarra,
que reducirá la producción prevista para este año en casi 10.000
coches por falta de motores. La falta de suministros de
motorizaciones que sufre el grupo Volkswagen causará un impacto
mayor de lo previsto en su filial
española Seat. La fábrica de Martorell acabará
el año con una rebaja en su volumen de producción de unos 20.000
vehículos.
El
programa industrial de Ford
en Valencia contempla
una revisión a la baja de 30.000 unidades, para lo cual ha sido
necesario activar un expediente de regulación de empleo de 22 días.
Y
también Mercedes-Benz
dejará de producir en su planta de Vitoria este
año 8.000 vehículos por la caída de la demanda del diésel, el
motor que equipan el 100 % de las furgonetas Vito que monta en esta
factoría.

En
todo caso, hay
tres razones importantes
que han creado este escenario, que no afecta solo a España: la
crisis
del diésel,
el cambio
de normativa para homologar las emisiones
de
vehículos, con el nuevo protocolo WLTP (del inglés Worldwide Harmonized Light-Duty Vehicles Test Procedures, traducido Procedimientos Mundialmente Armonizados para Pruebas de Vehículos Ligeros, es un organismo internacional que establece unas normas y procedimientos universales para determinar los niveles de contaminantes y emisiones de CO2 etc ) y la muerte
obligada del motor de combustión,
que,en el caso de España, se situará por ley en el año 2050, si
los planes de Gobierno no cambia.
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