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jueves, 29 de noviembre de 2018

He elegido esta noticia ya que esta relacionada con el tema de las divisas. La noticia que puedes leer a continuación trata sobre la caída del Bitcoin desde hace un año, cuando se formó el boom. Los Bitcoins son divisas virtuales e intangibles que comenzaron a ser utilizadas en 2009. No pertenecen a ningún Estado ni son contralados por ningún banco central o institución similiar. Se pueden comprar con euros u otras divisas, aunque no se monetizan, y su valor viene dado por la cantidad de personas que los intercambian.La falta de control y el anonimato de las transacciones a través de redes P2P (peer-to-peer cuyo significado en español es par a par) los han situado como uno de los medios de pago a los que recurren los cibercriminales -y criminales a secas- para operaciones fraudulentas y de blanqueo de capitales (Conjunto de actividades y procedimientos que permiten introducir dinero de procedencia ilícita en el ciclo de la economía legal con la finalidad de ocultar su origen.), ya que la opacidad permite mantener en el anonimato a los titulares de los movimientos. La forma más común de adquirir bitcoins es acceder a algunas de las plataformas especializadas que permiten intercambiar las monedas tradicionales por criptomonedas (es un medio digital de intercambio que utiliza criptografía fuerte para asegurar las transacciones financieras, controlar la creación de unidades adicionales y verificar la transferencia de activos.), por ejemplo Bictoin.com, o bien mediante la compraventa de siempre pero utilizando las divisas virtuales como método de pago. Más que legales o ilegales, los bitcoins son alegales, es decir, no regulado ni prohibido. No hay legislación al respecto y éste es uno de los principales problemas que se presentan de cara a su futuro. Las autoridades no se ponen de acuerdo a la hora de establecer una regulación específica, aunque todas coinciden en que hay que definir mecanismos de control y supervisión. Sin duda alguna, 2017 ha sido el año del bitcoin. En el mes de marzo superó por primera vez el valor de una onza de oro, el activo refugio por excelencia, y desde entonces su ascenso ha sido imparable. Aunque ese rally no ha estado exento de algún que otro frenazo, lo cierto es que la criptomoneda ha ido batiendo récord tras récord; primero el de los 3.000 dólares, después el de los 5.000 y ahora los pronósticos vaticinan que podría sobrepasar los 10.000 dólares en diciembre. Ayer jueves su valor superaba los 8.100 billetes verdes. Tampoco aquí los expertos se ponen de acuerdo. Las monedas virtuales en general y los bitcoins en particular están rodeados de polémica desde sus orígenes. La última fue azuzada por el consejero delegado de JP Morgan, Jamie Dimon, quien aseguró que el bitcoin es "un fraude" y levantó una oleada de opiniones a favor y en contra. Lo cierto es que en países como China o Venezuela ha adquirido gran popularidad ya que es la vía que utilizan muchas personas para sacar dinero del estado eludiendo los estrictos controles de capital. 

Bitcoin, del 'boom' al pinchazo de la burbuja: su valor cae un 83% en sólo un año

El bitcoin celebró hace sólo unas semanas su décimo aniversario, sin embargo, el último año ha sido el más relevante en la vida de la más popular de las más de 1.400 criptomonedas que existen actualmente. Su evolución puede resumirse en una simple cadena: despegue, boom y pinchazo de la burbuja. Todo en apenas 12 meses, los que van desde que tocase máximos por encima de los 20.000 dólares el 17 de diciembre de 2017 hasta los poco más de 3.400 dólares a los que cotizaba ayer. Un desplome superior al 83% que deja en el aire su futuro como activo de inversión. 

Bloomberg interpretaba estos días el auge del bitcoin como una reacción de protesta contra el poder económico y los cánones de Wall Street. "Durante gran parte de su primera década, la criptomoneda fue una forma de populismo digital basado en la creencia de que se usaría para combatir la avaricia por la manipulación financiera y el poder de Wall Street al tiempo que ofrecía un sistema de pago seguro".


Ese sentimiento pudo alentar un aumento progresivo del comercio con este tipo de activos que, dicho sea de paso, nadie se atreve a calificar de manera concreta. El consenso popular habla de criptomonedas y de monedas virtuales, pero lo cierto es que tanto el bitcoin como el resto de divisas digitales van más allá.
En esta línea, el propio análisis de Bloomberg apunta que ya hoy el bitcoin se ha desvinculado de esa carga ideológica y reivindicativa y sigue dividiendo de manera enconada a defensores y detractores.
Los primeros alegan que el bitcoin y, por extensión, el resto de criptomonedas, constituyen una manera alternativa de crear riqueza y obtener rentabilidad al margen de los circuitos controlados del mercado tradicional. Los segundos, por su parte, siguen alertando sobre los riesgos de fraude, blanqueo de dinero y cibercrimen que se amparan en el anonimato de las transacciones.
A esto se suma la elevada volatilidad del activo, la inseguridad tecnológica y la ausencia de regulación para proteger a los inversores, que han penalizado la cotización en los últimos meses. 


Son muy pocas las instituciones de muy pocos países que han tratado de establecer algún tipo de reglas para controlar las operaciones con este tipo de activos. Según la última edición del informe Criptomercados. Evolución y tendencias elaborado por el Observatorio de Digitalización Financiera de Funcas y la consultora Finnovating, "los países con regulaciones más restrictivas se ubican, en su gran mayoría, en Asia central y parte del sudeste asiático", mientras que la tendencia en Europa y América del Norte "adopta tintes más permisivos, posiblemente con el fin de atraer la inversión".
El estudio también se hace eco de la reducción del valor del mercado de las criptomonedas desde el comienzo del año. De manera más concreta, apunta que en el tercer trimestre de 2018, la capitalización conjunta de todas las criptomonedas se redujo en 34.400 millones de dólares, hasta los 223.300 millones. Pese a ello, el bitcoin sigue siendo la opción preferida y su dominio creció del 41,8% al 51,2% sobre el total de la capitalización. Las ICO (operaciones de financiación que utilizan criptomonedas) también se contrajeron en ese periodo, en línea con la tendencia bajista del mercado, y apenas alcanzaron las 77.
A la espera de ver cómo reaccionan los mercados en los próximos meses, el reto más inminente de la divisa virtual es mantener el nivel de los 3.000 dólares.

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