El primer problema que se encuentra una empresa a la hora de hacer un control es identificar a los proveedores que tiene. Inditex, por ejemplo, tiene más de 7.000. Son las empresas que fabrican, por ejemplo, los bordados de las camisas, las tachuelas de los bolsos o los forros de los abrigos, por citar algunos ejemplos.
Tú puedes comprarle el producto terminado a una fábrica que cumple con las normas. El problema es que ésta, a su vez, ha contratado a otras compañías que se han encargado de trabajar los distintos componentes de una prenda.
Yo te compro una camiseta, pero el broche lo ha hecho otra fábrica que está a 100 kilómetros. Es lo que se llama la segunda cadena de proveedores. Esta dispersión es la que dificulta la vigilancia.
Un bolso, por ejemplo, puede tener más de una docena de proveedores, que son los que se han encargado de hacer el forro, trabajar la piel, preparar las cremalleras, los bordados o las hebillas. Todas esas piezas las ensamblas en una fábrica, pero han sido preparadas en sitios diferentes a cientos de kilómetros.
El sistema de Inditex.
La ropa de Inditex se fabrica en España, Marruecos, Portugal, Turquía, India, Bangladesh, Vietnam, Camboya, Argentina y Brasil. Son las llamadas zonas de producción. En estos países el grupo tiene proveedores que le suministran tejidos o prendas. Según explican en la compañía, los nuevos diseños, se hace en las zonas de proximidad, en las factorías propias en España, en Portugal y Marruecos.
Luego, la de básicos, se factura en los países más alejados. En función de la calidad del tejido se decide donde se realiza. La ropa de temporada se produce cerca por motivos de agilidad, porque el envío tiene que hacerse rápido.
En todas las fábricas de Inditex en China, India o Brasil saben que hay un código ético que deben cumplir y que incluye normas de calidad, de conducta y de sostenibilidad. Sobre el papel al menos, estas son las exigencias.
Algunas marcas impusieron en su día a algunos de sus proveedores que regularizaran sus fábricas como condición para contratarles. Inditex llevó los sindicatos a algunas factorías, donde los trabajadores no tenían ninguna cultura al respecto, ni sabían qué eran los derechos laborales. Formaron a los representantes sindicales y contrataron expertos.
Por ejemplo, un caso concreto en el que la empresa dueña de Zara se encontró con un problema en una instalación en un país asiático e hizo que sus trabajadores recibieran la misma indemnización que si fueran españoles.
En otros casos ocurre al contrario. Un experto señala a otra compañía mediana que compraba piel a una empresa en Pakistán. Hicieron una auditoría y descubrieron que el impacto medioambiental era alto, pero les dio igual y siguieron trabajando con el proveedor.
Aunque la voluntad es la clave, Inditex se puede permitir cosas que otras empresas más pequeñas no pueden . Tienen, por ejemplo, un sistema de registro con la ficha y el rating de todos los proveedores. Esto una compañía mediana no puede permitírselo, por ejemplo. Cuentan que Zara ha rechazado a proveedores porque no cumplían con las reglas exigidas. Cualquier metedura de pata les hace perder millones de euros. Por eso tratan de que las cosas se hagan bien. Es una manera ilustrada de cuidar el interés propio.
Hay casos de explotación, pero ocurre más con las marcas pequeñas que fabrican low cost, las que no tienen nada que perder si se destapan irregularidades.
En Zara cuentan con un representante laboral en cada una de estas áreas, equipos especializados que vigilan las actividades de la empresa en todo el mundo. Son los ojos del gigante textil en esas zona y los que se encarga de hablar con los sindicatos para que se respeten las condiciones de trabajo.
En Inditex reconocen que muchas veces se han encontrado sustos al comprobar que alguno de sus proveedores estaba, por ejemplo, subcontratando trabajadores y el grupo no tenía conocimiento de ello, pero estos fallos se han subsanado.
Para prevenir, Inditex puso en marcha hace años una especie de sistema de preselección de sus proveedores. Estos se someten a un doble chequeo: antes de empezar a trabajar con el grupo y después. Si una empresa quiere colaborar con Zara debe pasar un sistema de preselección y rellenar un formulario detallando el número de trabajadores que tiene en plantilla, cuántas fábricas tiene y dónde y cómo es el proceso de producción, desde que se empieza a coser la ropa hasta que se lleva a la lavandería o a los centros de planchado, por ejemplo.
Después los auditores van físicamente a estas zonas para verificar que estas informaciones son correctas: hablan con los trabajadores de las fábricas, visitan las lavanderías, etc.
El sistema de Primark
Primark no tiene fábricas propias pero las comparte con otras marcas, algunas de ellas de lujo. También tiene un código de conducta que las empresas que trabajan para ellos debe cumplir y realizan 2.500 auditorías al año para asegurarse de que todo está en orden.
Además, cuentan con un equipo especializado de 80 personas que se encarga de estos aspectos. Como empresa internacional hemos trabajado durante años para asegurar que nuestros productos se hacen respetando los derechos de los trabajadores.
Sin embargo, a veces los controles no son la solución a un problema. Ocurre en los países en los que legalmente está permitido trabajar a los menores de 14 años. Si una familia entera depende del sueldo de una menor de 14 años que trabaja como costurera y en su país es legal que trabaje, como empresa ¿Qué debes hacer? La respuesta no es tan evidente.
Otras fuentes coinciden en que no se puede juzgar a la gente de otros países con nuestra moral. Lo que aquí vemos como explotación para ellos es su sustento. La reivindicación laboral llega cuando tienes las necesidades básicas cubiertas.
Por eso es importante que cada marca defina sus límites, diga cuáles son sus valores. Nos olvidamos de que el consumidor es el que tira de la cadena. Nadie se pregunta por qué el precio de unos vaqueros no ha subido en dos décadas.
Los expertos explican que cuanto mayor es el valor añadido del producto, mayor es la cautela: "sería un escándalo comprar unos vaqueros a 500 euros y enterarte de que lo han fabricado niños. Si te han costado 10 euros te importa menos", explica un especialista.
¿Por qué es tan barata la ropa en primark?
Primero de todo se debe tener en cuenta la calidad. Cuando una persona compra a tan bajos precios ya es de esperar que los tejidos serán inferiores que en otras marcas o cadenas, aunque a veces no mucho más. También es importante el hecho de que no están al día en el mundo moda, como suele hacer Inditex. En Primark son más de básicos y sí que siguen algunas tendencias, pero claramente no es su prioridad, los diseños son más sencillos.
Otro factor importante es que Primark no invierte en publicidad. Y parece ser que tampoco gestionan directamente sus cuentas en redes sociales. Tampoco es una prioridad para ellos el marketing, lo que les lleva a confiar totalmente en el boca-oreja, y les funciona, ya que su oferta es muy suculenta con los precios tan bajos.
La empresa irlandesa ha encontrado una forma de negocio que, de momento, le funciona, y eso se puede apreciar yendo cualquier día a alguno de sus locales, en los que es muy habitual ver colas en probadores y cajas para pagar. De hecho, su estructura recuerda a la de un supermercado, poniendo a los lados de las colas los productos más asequibles y que son más probables de acabar en la bolsa de la compra.
Si que es cierto que las modas van cambiando, por lo que hacen demasiada ropa diferente cada poco tiempo y de ese modo hay más trabajo para los que la hacen. En lo de la calidad de la ropa, en Primark creo que es más barata porque es de peor calidad que la de Inditex, además de que las modas cambian como he dicho antes y Primark esta vista como una tienda "informal" en la que sólo compra la gente a la cual no le gusta ir arreglada y no le importa su imagen. Por cierto, muy interesante la noticia.
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